Uno de los desafíos que debería unirnos como sociedad es salvaguardar la capacidad que tiene Colombia de crear empresas, las cuales son esenciales para generar desarrollo. Cuando una empresa muere, no solo se extingue el sueño de sus promotores, sino que también hay una afectación profunda a la sociedad.

En varias oportunidades, desde este mismo espacio, he insistido en la necesidad de no traer a valor presente escenarios inciertos, ello mina la confianza y nos desenfoca de las discusiones fundamentales. Certidumbre y confianza van de la mano, la primera hace referencia a la importancia de atenernos a hechos y datos para adoptar decisiones, la segunda, nos invita más a creer así se pretenda desconocer el valor de lo que hacemos los empresarios colombianos.

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