
Carta de renuncia del Dr. Eugenio Marulanda a la Presidencia de Confecámaras. Leer más...
Carta de Eugenio Marulanda Gómez a las
Cámaras de Comercio de Colombia
Amigas y amigos de las Cámaras de Comercio:
Esta comunicación constituye una valiosa oportunidad para invitarlos a
deliberar sobre la ruta a seguir por el sistema de Cámaras de Comercio, como lo
hemos hecho de manera ininterrumpida durante los últimos doce años.
Hoy quiero compartirles una determinación que nace de una profunda
reflexión sobre el proceso cumplido al frente de la Confederación. Doce años, es
el lapso de tiempo que hoy completo desde que fui designado para presidir los
destinos del gremio.
En efecto, un 18 de agosto de 1998 fui nombrado en este cargo de alto
liderazgo nacional. Y hoy, una docena de años después, en idéntico día y mes,
quiero comunicarles una decisión que me ha costado tomar.
En la cumbre de su popularidad, nacional e internacional, cuando se
acercaba el término del mandato de Nelson Mandela, su biógrafo el periodista
Richard Stengel le preguntó si quería ser reelegido. Mandela fue contundente:
“Renunciar también es liderar”.
Se ha repetido que en Colombia nadie conjuga el verbo renunciar. Nos
aferramos a una forma del poder, como si renunciar no fuera también liderar.
La coincidencia de las fechas indicadas me hace recordar una frase de
Jorge Luis Borges, el argentino sabio: “Toda negligencia es deliberada, todo
encuentro casual es una cita”. Nuestra reunión de este miércoles no es una
casualidad, es una citación.
Es la ocasión para manifestarles que quiero hacerme a un lado. He estado
al frente de un proceso gremial que considero cumplido. Por más de una década
he consagrado lo mejor de mí para lograr la preponderancia de las Cámaras de
Comercio, como agencias de desarrollo regional, empresarial, y referente de
alianzas público privadas.
Hombro a hombro con las juntas directivas, con los ejecutivos de las 57
Cámaras del país, con los más de 40 mil empresarios afiliados y con el personal
administrativo, hemos consolidado y ubicado al sistema cameral como
organización transversal, impregnada de sociedad civil, en consulta constante con
las regiones y actores de primer orden en la competitividad nacional.
Los resultados incontrovertibles ante las Altas Cortes, el Congreso de la
República y los Organismos de Control, están ahí. Se fundamentaron en
argumentos construidos y sustentados juiciosamente desde el punto de vista
jurídico, técnico, económico y de conveniencia para el país. Obtuvimos
importantes logros que garantizan la viabilidad de las Cámaras de Comercio.
Permítanme solo mencionar algunos:
En tres oportunidades conjuramos iniciativas parlamentarias que pretendían
eliminar la renovación anual de la matrícula mercantil “por costosa e innecesaria”.
Ello implicó enfrentamientos con actores sociales ampliamente conocidos.
Así mismo la Corte Constitucional declaró exequible el artículo 33 del
Código de Comercio que establece la renovación anual de la matrícula, como
quiera que se buscaba acabar con este requisito –que representa más del 70% de
los ingresos de las Cámaras-, y con ello su accionar social.
Conjuramos la pretensión que buscaba declarar inexequible el numeral 12
del artículo 86 del Código de Comercio, que faculta al Gobierno Nacional para
atribuir funciones a nuestras afiliadas, suprimiendo con ello su sustento legal.
En el control fiscal los resultados son contundentes. A la luz del decreto
4698/05 y de la nueva Guía Audite expedida en diciembre del año anterior, ha
quedado establecido de una vez por todas, que los recursos de origen público de
las Cámaras de Comercio se pueden destinar al cumplimiento de todas sus
funciones, que el régimen de contratación es del sector privado, que la
proporcionalidad del gasto aplica únicamente a nivel de programas, que los bienes
adquiridos con estos recursos no son fiscales, como pretendió en algún momento
la CGR, y que por ende las Cámaras de Comercio son sujeto de auditoría de
control especial.
Hemos fortificado un acervo axiológico en el que destacan la gobernanza, la
competitividad, la modernización tecnológica, la conciliación y el arbitraje para la
resolución de conflictos. Hemos logrado simplificar los trámites en las gestiones
empresariales y mejorar por esta vía la competitividad nacional.
En momentos de crisis internacional, exacerbada por la escalada retórica
de los representantes políticos de las naciones vecinas, desplegamos nuestro
liderazgo en Quito y en Riohacha en sendos encuentros con empresarios
ecuatorianos y venezolanos. Hoy se advierten nuevos aires.
El Gobierno Corporativo, desarrollado desde 2001, ha generado un impacto
tan amplio, que ha sido catalogado como una de las cinco mejores experiencias
en el mundo, por su capacidad de generar resultados e
involucrar a todos los participantes en la consolidación de esta cultura. En la
misma dirección, el programa de Incorporación de Prácticas de Responsabilidad
Social en Pymes ha marcado un hito en la historia empresarial del país. Hoy
‘ComprometeRSE’, es reconocido por el BID como una de las mejores prácticas
en América Latina. Estos reconocimientos se lograron, a su vez, con los Centros
de Desarrollo Empresarial y con la estrategia de lucha contra la corrupción que
incluyó los Pactos por la Transparencia y el programa Probidad.
Desde 2005, el Registro Único Empresarial, emprendido por las Cámaras y
administrado por Confecámaras, es la central de información más importante del
país y la mayor fuente de consulta de la Dirección de Impuestos, DIAN, en su
labor antievasión.
Quizás los proyectos más sugestivos, dentro de los desarrollados en el
marco de la responsabilidad social, es el relativo a la promoción de las mujeres
empresarias y por supuesto la sensibilización para apoyar la reintegración de
excombatientes desmovilizados del conflicto armado. Ustedes conocen muy bien
estos resultados.
En estos doce años hemos agenciado y ejecutado por intermedio de las
Cámaras de Comercio, recursos de cooperación no reembolsable por $32.893
millones de pesos, superando con creces los $20.180 millones que las Cámaras
han aportado para el sostenimiento de la Confederación durante el mismo lapso.
Llamo por tanto la atención sobre algunos puntos de un liderazgo
incrustado en el alma colombiana y preocupado por desmontar tanta asimetría y
tanta exclusión vigentes. Basta repasar las actas de nuestras reuniones para
comprobar el reconocimiento sostenido que se ha hecho de estas tareas.
Pues bien, hoy dejo en sus manos esta carta de renuncia a la
responsabilidad de conducir los destinos de las Cámaras, a repensar estos
organismos para sintonizarlos continuamente con los tiempos modernos y
consolidar sobre ellos una mirada propia del siglo XXI.
De mi parte emprenderé procesos nuevos para el país, a los que llegaré
con la piel y la sensibilidad cambiadas por estos doce años. Estén seguros de que
en mí hallarán un emisario de las Cámaras de Comercio y un continuador del
espíritu cooperativo y emprendedor que aquilaté.
Al dar este paso, prolongo un estilo de conducción que predica que
“renunciar también es liderar”.
Muchas gracias.
(firmado) Eugenio Marulanda Gómez
Bogotá D.C., 18 de agosto de 2010